Milagros

El Tanque de gasolina

Lejos de casa, con lluvia y de noche; andaba en mi auto sumida en mis propios pensamientos y escuchando música celestial; disfrutando esas melodías que siemp10603250_10204170153401583_3938386123083062897_nre llenan el corazón, pero olvidándome por completo que el auto ya no tenía casi gasolina y el foco de la reserva ya se había prendido. Sentía que cada vez que apretaba el acelerador una rayita más bajaba. Finalmente, cuando solo era una rayita la que marcaba, llegué a una avenida que contaba con un Tecalli. 

Paré el auto y me acerqué al oficial que estaba en ese lugar, mientras desde lo más profundo de mi corazón le decía a Mike ( Arcángel Miguel) y a toda la corte celestial que me ayudaran y rezaba: Ángel de mi guarda, dulce compañía, etc.

Le dije al policía que si no tenían gasolina que me pudieran vender o que me indicara dónde estaba la gasolinera más cercana. Me dijo que no tenía gasolina y me mostró en un mapa dónde estaba la gasolinera más cercana y cómo poder llegar a ella ( faltaban 10 minutos), pero muy tierno me dijo, no se preocupe, es de bajada, ponga el coche en neutro.

Le di las gracias y subí nuevamente a mi coche y qué creen?, de pronto la aguja marcaba medio tanque, sí, exactamente medio tanque.
Inmediatamente le di las gracias a toda la corte celestial, seguimos platicando y continué mi camino a casa. Obvio, si pasé de todos modos a la gasolinera a llenar por completo el tanque pero solo pagué medio tanque, no es maravilloso?

Los milagros ocurren a cada instante, en lo pequeño y en lo grande, para los que creen y para los que no. Nunca estamos solos, por siempre cobijados y amados.
A lo largo de mi vida ,he tenido la bendita fortuna de compartir mensajes del cielo y de vivir hermosos milagros para otros o para mi. Hoy fue un honor compartirte uno más.
Gabriela Zarzosa Quintero

Milagro de Pascua

Recuerdo perfecto que hace 7 pascuas, recibí un hermoso mil10250086_10203264638804284_2169937783361772742_nagro que me encantaría compartirte.
En esos días, todo era un poco complicado, tres meses antes había partido mi mamá. Entre la tristeza, presión personal y de trabajo; uno de mis ojos en un par de días había perdido la vista.

Los ojos representan las emociones y pues no era extraño que se habían dañado. Los doctores pensaban que era conjuntivitis, pero días después era un virus que había dañado la córnea; y así en días, no podía ya manejar, ver de un lado, no distinguía las luces de noche, no veía los letreros y me espanté mucho porque sentía que en pocos días tampoco podría ver en la computadora casi nada y se vería afectado mi trabajo, mi sustento y el de mi papá.

Siempre platico con Dios, pero esa noche- madrugada me dije vamos a tener una plática especial, muy íntima. Puse un vaso de agua en mi buró, prendí un incienso, pero antes que nada, primero me fui a la ventana y traté de ver borrosamente el cielo estrellado. Empecé a cantar una canción que me enseñaron cuando era niña: YO NO SOY NADA Y DEL POLVO NACÍ, PERO TU ME AMAS Y MORISTE POR MI; ANTE LA CRUZ SOLO PUEDO EXCLAMAR TUYA SOY… TUYA SOY. TOMA MIS MANOS TE PIDO TOMA MIS LABIOS, TE AMO, TOMA MI VIDA OH PADRE TUYA SOY… TUYA SOY. TUYA SOY… TUYA SOY.

Mientras cantaba, no podía dejar de llorar; no había ningún reclamo, ni me sentía desesperanzada, solo quería fundirme en su amor; y así fue, de pronto parecía que nada existía, que mi cuerpo estaba aquí, pero yo estaba en su corazón y en todo el universo. Era como perder mi identidad pero saberme en él, en todo. Un estado de comunión perfecto.

Me fui a mi cama y sentada platiqué con él, como los mejores amigos, con una sinceridad, humildad pero llena de esperanza,  le dije que yo sabía que teníamos teléfono directo, que siempre me escuchaba, le conté como me sentía, fue una plática muy del corazón, recé y cuando le dije buenas noches o buenas madrugadas, porque ya eran las 3 de la mañana; el teléfono de mi buró sonó 3 veces, el identificador de llamadas no grabó ningún número y nadie contestaba. Le dije gracias, yo sé que tenemos línea directa jijiji y dormí con una paz que no se puede describir.

Al día siguiente que desperté, abrí mis ojos y veía todo perfectamente, me tallé los ojos, hice pruebas de ver cerca, lejos, etc. llevé mis manos a mi corazón y le dije: GRACIAS DIOS. GRACIAS PADRE-MADRE CELESTIAL.
Su amor curó mis ojos, curó mi corazón y me marcó directamente del Cielo. Ni siquiera regresé con el Doctor.
Este regalo de amor lo recibí hace 6 años en estas fechas y no hay día que no lo agradezca, junto con muchos otros con los que bendice mi vida y arrulla mi corazón con su manto de estrellas.
Gabriela Zarzosa Quintero