Especiales
«11.11 El gran y bendito colapso»
Nuevamente lo comparto porque esto seguirá sucediendo durante lo que resta del año y añado algo más correspondiente al 11.11
Con la llegada de los códigos de luz de hoy 11.11 (noviembre) y los del 12.12 (diciembre) simplemente atrévete a esperar lo inesperado y eso también incluye el colapso de tus más grandes miedos, tristezas o dudas que buscan finalmente jubilarse. Han liderado de tantas formas en tu vida que ya están agotados, así que será un tiempo donde sentirás que mucho está colapsando, incluso pensarás que tú mismo lo estás haciendo, pero no es así, simplemente toda energía de autoengaño viene para abajo.
Los códigos de hoy (11.11.) tienen que ver con revelaciones llenas de verdad y sabiduría que llegarán a tu mente y corazón. Serán como cuando dices, ¡Oh!, lo comprendo, es tan claro, etc. Estas revelaciones no te darán ningún tipo de miedo, todo lo contrario, sabrás que tienes la verdad puesta en tu mente y corazón para tomes las decisiones más sabias respecto a los siguientes pasos de tu caminar.
Los niños de las estrellas diamante están por hacer su arribo para ayudar a edificar y vivir en una tierra de más congruencia y amor, así que muchas almas han estado haciendo o harán su transición próximamente debido a que pasarán la estafeta a estos nuevos niños diamante. Si esto está sucediendo con algún familiar, recuerda que “aparentemente” sólo es un “ hasta luego”, y escribo “aparentemente” porque una parte de ellos siempre queda fusionada contigo y otra parte tuya también se eleva junto con ellos, la separación no existe; así que tómate un momento para agradecer y honrar las muchas almas que están haciendo su mudanza de vida y bendice la llegada de estos nuevos corazones diamante.
Recuerda, sólo termina de colapsar lo que no forma parte de la evolución del amor. Tus percepciones de lo que es el amor, el trabajo, la familia que no estén hiladas al amor incondicional en acción se desplomarán, pero no es el amor lo que colapsa en tu vida, sino la idea equivocada de él. No es el trabajo el que se desmorona, sino la idea del trabajo ideal para tu alma y vida.
Es inevitable el cambio de conciencia que experimentarás con gran fuerza en los meses siguientes a partir de hoy porque ya es tiempo de que cumplas el deseo más grande de tu alma “atreverte a ser honestamente feliz”.
Podrás sentir por momentos grandes punzadas de dualidad y drama en este tiempo, lo cuál es normal porque al ego le encanta llamar siempre la atención, pero se irá debilitando a medida que te permitas en el aquí y ahora “atreverte a ser honestamente feliz”, aceptando el libre albedrío de los demás y también que lidere el AMOR INCONDICIONAL en tu vida.
Estos códigos de luz que los puedes comprender como bendiciones estelares, llegarán de diferentes partes del universo. Algunos tienen que ver con el poder del amor, otros con la salud (para todos tus cuerpos), ayudándote a que puedas sanar memorias de dolor, etc., pero todos vienen a impulsarte para que finalmente te atrevas a ver y experimentar tu magnificencia. No estás solo, nunca lo has estado, así que es momento también de agradecer a toda la familia cósmica por su amor incondicional.
Los síntomas físicos pueden ser incómodos porque sentirás y estarás viviendo una desintoxicación interior profunda. Así que deja que las lágrimas recorran todas las vías de tus ser para que salgan y te liberen de lo que ya no suma; pero no te aferres a la tristeza o al enojo, déjalas que cumplan su misión pero que sigan su camino. También llegarán o ya han llegado a tu vida personas sensacionales que te harán sentir una paz inconmensurable que te ayuda mucho en este tiempo que he llamado “El colapso de lo que no es amor, verdadero ni honesto”.
Te recuerdo que tu caminar por la tierra implica que todas tus partes (mente, cuerpo, emociones, etc.), trabajen para el alma, no al revés. Así que vete acostumbrando a que ella te pedirá descanso extra, comida sana, líquidos; así como paciencia cuando sientas continuas gripas, dolor de articulaciones o cabeza, nauseas, vértigo, etc.
Si te sigues “aferrando” a una vida infeliz pero conocida, sentirás mucha ansiedad y grandes punzadas de miedo; más sin embargo, si te atreves a decir y sentir cada día: “que el amor lidere”, sólo lo maravilloso estarás por experimentar.
Sabrás que estás avanzando y dejando que el amor lidere porque por instantes o momentos empezarás a sentir unas ráfagas de un amor jamás conocido que recorrerán todo tu ser y te vivificarán por completo, sólo sentirás unas ganas profundas de llorar pero no de dolor, sino porque te sentirás abrumado de tanto amor. En ese instante no habrá ninguna pregunta, ninguna angustia, ninguna duda, ningún dolor. Todo será claro en tu alma porque el amor estará liderando.
Así que quiero cerrar dándote la gracias.
Gracias por existir. Gracias porque tu mayor virtud es ser amor. Gracias por tu caminar. Gracias por ser el catalizador de la nueva tierra. Gracias por todo lo que fuiste, eres y serás.
Eres amor… y así es.
Eres por siempre amado… y así es.
Autor: Gabriela Zarzosa Quintero.
© Derechos Reservados.
«En el vientre de mamá»
Ya te amaba profundamente desde el cielo, miraba tu apresurada rutina y disfrutaba de tu tierna risa. Todo el tiempo pensaba en ti y en papá. Me encantaba cuando
tomabas esos baños en tina y pensabas también en mi antes de mi llegada, era un momento sublime, un instante de amor eterno, de unir tu alma y la mía en un suspiro, en un sentimiento de amor, un momento de comunión total.
Finalmente llegué a tu bendito útero. Había esperado tanto para tener este encuentro de amor, y aunque mi pequeño cuerpo apenas era un embrión y mis células danzaban y se multiplicaban en un bello baile de amor; mi alma ya estaba ahí en su complitud, en ti y a través de ti. Ahora tu risa, era la suma de la tuya y la mía ; me encantaba cuando preparábamos juntos esos panqués de nata que tanto disfrutábamos, y mis favoritos… los helados de limón, pero sobretodo me fascinaba estar completamente extasiado de amor. Cuanto amor puede contener este espacio divino de tu ser. Dios mismo me dijo que era una extensión del paraíso y efectivamente, así lo fue.
Diariamente agradecía a ti y a papá por permitirme estar aquí. En mi vida pasada, no pude disfrutar del calor maternal y paternal que todo niño merece por derecho divino, tuve que madurar a tan corta edad, que nunca supe lo que era que te hablaran con ternura, que te leyeran un cuento, que te abrazaran hasta dormir en profunda paz; así que una vez que regresé a los brazos de Dios y me embriagué de su exquisito amor, en una plática le dije que quería regresar para experimentar ese amor, no importando si era por un tiempo corto o largo, pues sabía perfectamente que el amor vive en el tiempo eterno.
Así que un día en el cielo conociste mi historia, y con tanto amor en tu corazón para compartir, aceptaste darme ese amor y cobijo en nuestra siguiente encarnación. Aceptaste ayudarme a sanar esa tristeza y a permitirme experimentar el tierno amor entre un hijo y una madre.
Pacientemente y lleno de emoción, vi desde el cielo el curso de tu vida y la de papá, estuve al lado de cupido cuando se conocieron y contaba los días para llegar a fundirme en tu ser.
Ya en ti, mi alma vibraba al unísono de tu corazón. Cada día me abrazabas en tu ser, me contabas cuentos y ponías bella música en tu vientre para que escuchara tu música favorita, que por supuesto se convirtió en mi música favorita. Me llené de los besos de papá a través de tu vientre. Dormías mucho tiempo, sólo tu y yo sabemos que era porque en ese tiempo yo te llevaba al cielo para disfrutar de sus columpios y jardines. Realmente conocí el verdadero amor que puede dar una madre.
Mi alma ya había experimentado de una manera sublime el cielo aquí en tu vientre. Quería contarle prontamente a Dios lo increíble de este viaje, todo este amor y lo mucho que compartimos. Nunca existirán palabras para agradecerte por tanto amor. La misión se cumplió. Cuanto amor se gestó en esas 12 semanas que estuvimos abrazados. Gracias por cumplir tu palabra.
No quiero que llores. Recuerda que el amor vive en el tiempo eterno, y este instante en mi alma bastó para sanar y conocer el verdadero amor que un bebé puede recibir de una madre y de un padre. Eres vientre bendito, vientre de Dios, un paraíso de amor en la tierra. Engrandeciste mi alma, espero yo haber engrandecido la tuya.
He llegado nuevamente al cielo, a todos les he contado una y mil veces todo lo que vivimos lleno de profundo agradecimiento y amor. Seguiré velando cada uno de tus pasos y nos fundiremos en amor cada vez que pienses en mi. Y juntos en el cielo, volveremos a comer esos helados de limón. Gracias infinitas por tanto amor. Por favor no llores, piensa en lo feliz que fuimos, que volveremos a ser, y en lo feliz que serás. Pronto llegará mi hermanita a tu bello vientre, ya le he contado todo lo que te gusta y amas. Dile a papá que lo amo tanto como a ti.
Por siempre en ti. Por siempre en mi.
Autor: Gabriela Zarzosa Quintero